Un caso de ansiedad analizado desde la teoría psicodinámica.




Caso: Paciente masculino de 35 años, con apariencia bien aliñada y edad aparente acorde a su edad cronológica. La familia nuclear se compone de una hermana menor de 32 años y ambos padres, reportando una relación de poco afecto con ellos. Su escolaridad es de maestría concluida. Actualmente vive solo, sin dependientes económicos. Tiene un trabajo estable desde hace 15 años, auto propio y un crédito hipotecario a su nombre para la compra de un departamento. El paciente identificado acudió a atención psicológica por su voluntad, manifestando como motivo de consulta la presencia de crisis de ansiedad. Así mismo, durante las sesiones de psicoterapia se identificó y reportó la realización de ejercicio físico en exceso (conocido como vigorexia), presencia de celos patológicos o celotipia con relación a su actual pareja, acompañado de bajo control de impulsos. Así mismo, reporta pérdida de peso, y recientemente, síntomas de insomnio. Se aplicó el Inventario de Ansiedad de Beck-BAI (1995) y el Inventario de Depresión de Beck-II-BDI-II (1996), confirmando síntomas de ansiedad, sin presencia de cuadros depresivos.


¿Por qué elegí la teoría dinámica para  abordar éste caso?

La terapia psicodinámica incluye tanto a la terapia psicoanalítica (freudiana) como al neopsicoanálilis (teorías de origen freudiano, pero con nuevos y diferentes matices). La base de la psicodinamia es el entendimiento de que el inconsciente esconde sentimientos y recuerdos, sobre todo en la infancia, que marcan nuestra forma de pensar y actuar en la edad adulta.

Sigmund Freud (1856-1939), fundador de psicoanálisis, sostenía que nuestra personalidad se forjaba en la niñez y se mantenía prácticamente sin cambios a lo largo de toda la vida. Freud creía que la personalidad se desarrolla en cinco etapas psicosexuales (oral, anal, fálica, de latencia y genital), las cuales “desencadenan una lucha entre biología y expectativas sociales, y que la mente debe resolver dicho conflicto” (Hemmins J., 2018, p.14). También dividió a la personalidad en la misma forma topográfica en la que dividía el aparato psíquico:

            a) Consciente: Éste representa una parte limitada de la personalidad, ya que “sólo estamos conscientes de una pequeña parte de los pensamientos, las sensaciones y los recuerdos” (Schultz, D. y Schultz, S., 2010, p.58).

            b) Preconsciente: Aquí se guardan los recuerdos, pensamientos y percepciones, de los que no estamos conscientes, pero a los que podemos recurrir y traerlos a la conciencia con facilidad.

            c) Inconsciente: Esta estructura es la parte focal de la teoría psicoanalítica, y comprende la mayor parte de la personalidad, todo aquello que está guardado en las profundidades del aparato psíquico. En el inconsciente se encuentran ocultos la mayoría de nuestros impulsos, deseos y pensamientos. Una de las características primordiales de esta estructura es la falta de cronología, es decir, que no existe un orden de tiempo. “Los acontecimientos más lejanos siguen actuando en el inconsciente de un modo invariable, con tanta actualidad, como si acabaran de ocurrir” (Tallaferro, A., 2005, p.59). Es por esto la teoría de que la personalidad se forja en la niñez y se mantiene invariable con los años. 

Topografía del aparato psíquico ejemplificado con un iceberg


Carl Jung (1875-1961), discípulo y también crítico de Freud, propuso que no sólo lo que hemos sido en un pasado determina nuestra personalidad, sino aquello que queremos ser. “Creía que nos desarrollamos y crecemos independientemente de la edad y que siempre estamos avanzando hacia un nivel más pleno de autorrealización” (Schultz, D. y Schultz, S., 2010, p.112).

Alfred Adler (1870-1937), psicoanalista y crítico de la teoría freudiana, postuló que tenemos libre albedrío y capacidad para moldear nuestro desarrollo, por lo que si bien nuestras experiencias en la niñez son importantes, no son determinantes en nuestra vida adulta. 

Henry Murray (1893-1988), discípulo de Carl Jung, creó una clasificación de las necesidades de la personalidad y dejó como legado su teoría de la importancia que juegan, tanto las necesidades como la motivación, en el desarrollo de la personalidad. Teoría que ha sido retomada por diversas ramas de la psicología. 

Escala lineal de pensadores del psicoanálisis y el neopsicoanálisis

Si bien entre el psicoanálisis y el neopsicoanálisis existen diversas formas de concebir cómo se forja nuestra personalidad, las diversas teorías coinciden en la importancia de los conflictos que subyacen en  el inconsciente; y la terapia psicodinámica se centra en ayudar al paciente a hablar de aquellos conflictos inconscientes para  llevarlos a la mente consciente.  

Sacar a la luz los recuerdos enterrados ayuda al paciente a identificar, afrontar y cambiar aquellos mecanismos de defensa que ha desarrollado para evitar realidades dolorosas, así como afrontar cosas desagradables que le sucedan y pensamientos no deseados. 

La terapia psicodinámica procura una actitud analítica de escucha activa, donde el terapeuta se debe identificar con la experiencia subjetiva del paciente. Es decir, el terapeuta debe estar involucrado con la experiencia subjetiva que aduce el paciente en lugar de ser distante, pero a la vez debe tener la capacidad para alejarse de esa identificación temporal o parcial y volver a ser el observador que interactúa con el paciente. “Esas características son sumamente valoradas por los pacientes y son predictores de mejores resultados en los tratamientos” (Etchevers, M. y Putrino, N., 2018, p.51).

Considero que el caso nos devela una ansiedad neurótica (de la cual hablaré en los próximos párrafos) y que el paciente acude a diversos mecanismos de defensa que parecen no funcionarle para afrontar dicho padecimiento, siendo la teoría psicodinámica una buena estrategia para que el paciente pueda liberar toda esa mochila inconsciente que carga consigo. Además, es una opción más rápida que el psicoanálisis clásico, por lo que es propicia para tratar la ansiedad. 


Tipo de Ansiedad y Mecanismos de Defensa


Para la teoría psicodinámica, existen tres tipos de ansiedad:

            a) Ansiedad ante la realidad: Cuando una amenaza externa se presenta en la vida de la persona. Por lo que vemos, el paciente refiere tener un trabajo estable, no poseer problemas económicos, haber concluido una maestría. No parece mencionar una amenaza potencial en su vida.

            b) Ansiedad Neurótica: Tiene su origen en la niñez, en lo relacionado con la gratificación instintiva, donde se castiga a los niños por expresar sus impulsos sexuales. Por esta razón es que el “deseo de satisfacer ciertos impulsos del ello genera una ansiedad neurótica” (Schultz, D. y Schultz, S., 2010, p.60). Para Freud existe un desequilibrio entre la parte consciente e incosciente que debe regular el Yo. El paciente reporta una relación de poco afecto con los padres y dificultad para controlar sus impulsos. 

            c) Ansiedad Moral: Proviene de un conflicto entre el ello y el superyó. La persona quiere expresar sus impulsos pero su conciencia no la deja, generando culpa y vergüenza. No hay información sobre esto en el documento, pero se podría indagar más en terapia. 

De los tres tipos de ansiedad de la teoría psicodinámica, podríamos pensar que estamos ante una ansiedad neurótica, enraizada en una niñez estricta y probablemente con problemas de apego con los padres. Quizá habría que intentar conocer si existe algo de ansiedad moral también, inquiriendo un poco más al paciente acerca de sus valores morales y sus  verdaderos impulsos.  Según Freud, la persona queda en un total estado de indefensión ante la ansiedad, como si fuera un niño, por lo que recurre a diferentes mecanismos de defensión procurados por el Yo. 

En el paciente se puede observar la sublimación como mecanismo de defensa, ya que hace ejercicio en exceso, es decir, está sublimando sus impulsos con una conducta socialmente aceptable, pero que en exceso tampoco es buena. También podría estar usando el desplazamiento, que implica que sus impulsos agresivos (que quizá están dirigidos a sus padres) los dirige hacia su pareja actual, con quien tiene celos patológicos y bajo control de impulsos (¿violencia?).

Síntomas de la Neurosis de Ansiedad




“En el año 1894 Freud tipificó y clasificó los síntomas asociados a la neurosis de ansiedad” (Sarudiansky, M., 2013, p.23), los cuales siguen vigentes hasta la actualidad dentro del concepto patológico de la ansiedad:  

            a) Irritabilidad General: Esto sería como una hipersensibilidad a todo lo que se sucede en el ambiente, sobre todo a los ruidos
            b) Expectativa Angustiada: Sería un estado de angustia permanente, donde la persona se encuentra presta a que ante la menor ocasión se dispara la angustia. Según Freud este es el punto focal de la neurosis de ansiedad, ya que existe una acentuación de la ansiedad ante cualquier fenómeno que pareciera‘normal’. También Freud menciona que existe la ansiedad flotante (es decir, que existe una cantidad de angustia siempre flotando por el aparato psíquico, en especial en el incosciente)
            c) Perturbaciones de la actividad cardíaca (arritmia, taquicardia)
            d) Perturbaciones respiratorias (disnea)
            e) Sudor
            f) Temblores
            g) Perturbaciones digestivas
            h) Vértigo
            i) Parestesias

Si bien en el caso que nos compete no se describen los síntomas del paciente, mientras que sí se describe algunas actitudes que parecieran ser mecanismos de defensa, es importante hacer mención de los mismos, ya que nos dan un panorama general de lo que puede estar sufriendo el paciente, así como las complicaciones futuras que puede tener al no tratar su ansiedad.  

Abordaje terapéutico desde la Terapia Psicodinámica


“En las terapias psicodinámicas el terapeuta escucha al paciente hablar de sus problemas conscientes y busca pautas, comportamientos y emociones  que sugieren sentimientos inconscientes” (Hemmins J., 2018, p.118). El objetivo de la terapia es que el paciente pueda afrontar de una forma positiva sus conflictos internos y establecer mecanismos de defensa que sean más sanos y redunden en un mejor bienestar.

Catarsis: “El método catártico constituyó para Freud la técnica original, determinante del nacimiento de la psicoterapia psicoanalítica” (Figueroa C, 2014, p.1) La catarsis tiene una acción curativa ya que permite la descarga de energía y de intensos afectos reprimidos. El sólo hecho de poder hablar y ser escuchado es una forma de liberación. 

Análisis de la resistencia: Aquí se le debe hacer notar al paciente cómo y por qué se resiste a ciertos pensamientos, ideas y emociones. Notamos que el paciente demuestra mecanismos de defensa como la sublimación y el desplazamientio; al analizar la resistencia y comprender la resistencia que está ejerciendo a las energías o pulsiones inconscientes, podríamos  lograr que libere la energía de una manera más efectiva y no en forma de angustia o vigorexia o celos patológicos.

Desliz Freudiano: “El paciente revela lo que realmente tiene en su mente y dice cosas que no pretendía decir” (Hemmins J., 2018, p.118). Esta herramienta es muy valiosa porque nos permite ver cosas que hay en el inconsciente del paciente y que salen de forma repentina, aún sin que el paciente se dé cuenta.  

Interpretación de los sueños: Para la psicodimania tanto el incosciente, como el precosciente se expresan en los sueños. Lo que se encuentra en el incosciente muchas veces se mezcla con situaciones diarias (guardadas en el preconsciente) y se expresa en forma onírica. Los sueños pueden darnos mucha información sobre las asociaciones, las emociones y motivaciones ocultas en el inconsciente. 

Asociación Libre: El paciente habla de lo primero que se le viene a la mente, sin  revisar tanto lo que dice y sin intentar darle una estructura lógica. De esta forma emergen sentimientos y pensamientos profundos, los cuáles suelen ser auténticos y no moldeados por el Súper Yo. 

Deconstrucción de Sistemas de Creencias: La terapia psicodinámica será capaz de ayudar al paciente a deconstruir y  reconstruir todo su sistema de creencias. Quizá haya que recabar mucha información de su pasado y principalmente de su niñez. Recordamos que se teorizó que el paciente podría haber tenido una infancia muy estricta. 

Relación de Objetos: Aquí el terapeuta ayuda al paciente a renunciar a las relaciones de la niñez y a reemplazarlas por modelos de comportamiento apropiados para la vida adulta. Se parte de la premisa que el paciente tuvo una infancia donde recibió poco apoyo y  queda anclado en esa época de su vida. 


Diferencia entre Psicoanálisis y Terapia Psicodinámica


Conclusión: 

Como vemos, la Terapia Psicodinámica tiene múltiples y variadas herramientas para auxiliarnos en el caso de este paciente que padece una ansiedad de tipo neurótica y que debe seguir en terapia para descubrir los desequilibrios energéticos que existen entre su consciencia y su inconsciente, así como modificar sus mecanismos de defensa, para hacerlos más sanos. 

Para poder cambiar hay que reconocer que hay un problema, el paciente hace bien al asistir a terapia, pero debe conocer cuáles son sus mecanismos erróneos para el manejo de la energía intrapsíquica, y el hablarlo con un terapeuta puede ser catártico, además de una especie de liberación para el paciente. 

La Terapia Psicodinámica ayudará al paciente a deconstruir y reconstruir su sistema de creencias y tendrá la posibilidad de empezar de nuevo, con más y mejores herramientas que le ayudarán a manejar la ansiedad y evitar las posibles consecuencias que puede tener este padecimiento. La terapia no sólo le ayudará con la ansiedad, sino que al mejorar y reforzar sus mecanismos de defensa, podrá controlar su vigorexia y su celopatía.
  

Referencias: 


Etchevers, M. y Putrino, N. (2018) Trastornos de ansiedad: revisión de tratamientos psicodinámicos. X Congreso Internacional de Investigación y Práctica Profesional en Psicología. Argentina: Universidad de Buenos Aires. Recuperado el 05 de marzo de 2021 de https://www.aacademica.org/000-122/11

Hemmins J. (2018) Cómo funciona la psicología. USA: Penguin Randon House. 

Figueroa C. (2014) Freud, Breuer y Aristóteles: catarsis y el descubrimiento del Edipo. Revista Chilena de Neuropsicaquiatría. Vol. 52, Num.4. Chile: Universidad de Valparaíso. Recuperado el 20 de Marzo de 2021 de https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0717-92272014000400004

Juan S., Etchebarne I., Gómez, M., Roussos A.,  (2011)  Una perspectiva psicoanalítica sobre el trastorno de ansiedad generalizada. Revista de la sociedad argentina de psicoanálisis núm. 14, p. 197 a 219. Argentina: Universidad de Belgrano. Recuperado el 05 de marzo de 2021 de http://repositorio.ub.edu.ar/handle/123456789/2771 

Sarudiansky, M. (2013) Ansiedad, angustia y neurosis. Antecedentes conceptuales e históricos. Revista Psicología Iberoamericana. Vol. 21, Núm. 2, p. 19-28. México: Universidad Iberoamericana. Recuperado el 20 de Marzo de 2021 de https://www.redalyc.org/pdf/1339/133930525003.pdf

Schultz, D. y Schultz, S. (2010) Teorías de la personalidad. USA: Cengage Learning
Editores

Tallaferro, A. (2005) Curso básico de psicoanálisis. Argentina: Paidos Editorial

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